martes, 1 de marzo de 2011
La muralla de Troya
Cuando llegamos a la costa de Troya, desembarcamos y montamos nuestro campamento, pudimos observar la muralla que tendríamos que atravesar para rescatar a Helena, mujer de Menelao, rey de Esparta, a la que juramos rescatar todos los griegos en caso de que tuviera algún problema. La muralla era de gran altura, tenía numerosas torres vigiladas por varios centinelas, parecía resistente y tenía difícil acceso, ya que solo tenía una puerta principal, estaba a varios kilómetros, en los que había un campo abierto donde libraríamos las batallas. Iba a ser duro acceder a Troya, pero pensábamos que lo conseguiríamos de cualquier manera, aunque nadie podía imaginar que, tras diez largos años de guerra, lograríamos entrar a la ciudad enemiga con un caballo de madera y un engaño.
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Parece que estamos allí... Yo, que soy griego, siento temor al leer tu descripción.
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